siempre he creído que lo más importante en la vida es poder mirarse al espejo y estar de acuerdo con el reflejo de uno mismo...poder sentirse cómodo con lo que proyecto, con lo que siento cuando observo a ese alguien que debería ser yo...en estos momentos, no sé quién soy, me cuesta encajar con todos los elementos que me componen y a los que debería aprobar. Hace tiempo no me pasaba, estoy totalmente desencajada, tratando de asumir que debo seguir viviendo como si todo estuviera en calma. Pero no, por dentro fluyen energías estresantes y contradictorias, me oprimen, me angustian, tengo unas ganas inmensas de dejarlas salir, que se vayan y me dejen un rato sola, que el nudo en la garganta se desate, que no me duelan los músculos, que todo se relaje, que mi cabeza pueda visualizar un buen futuro, un cielo despejado...tengo tanta, tanta, tanta pena...es un vacío enorme, un sentimiento de pérdida tremendo, también miedo paralizante, de saberme perdida en la selva y tener que reconstruir todo solo con mi esfuerzo y mis desganadas energías. El vacío es el de un adolescente que encuentra causas perdidas y se da cuenta que a fin de cuentas el sentido de la vida lo encuentra uno en su propia soledad y que la vitrina de emociones y aventuras debe aprehenderse con la convicción de que son un adorno a esta extraña y lejana realidad que uno (no) eligió tener. Este vacío me oprime el pecho, me inquieta tanto, pero no me atrevo a nada...sé que nadie vendrá por mí, sé que esperar puede ser una opción, quizás la más acorde...pero preferiría otra cosa, preferiría lanzarme al vacío, que todo esto se acabe...llorar es un relámpago, si lo dejara salir estaría años enteros empapándome de desolación, pero sé que tengo que sostenerme, me gustaría que fueras tú quien me ayudara con todo esto, pero, sé que ya desapareciste, te llevó este vendaval que estaba pronosticado incluso antes de conocernos, tu propio vendaval que asumiste quizás cuánto tiempo antes y que no te atreviste a declararlo, dejándome sola, enteramente sola, tristemente sola...alimentándome de mis propios monstruos, de mis carencias, de todo lo que alguna vez brilló y que ahora se desvanece y pudre conmigo adentro.
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